Si usted ya admiró la uniformidad de un cielo metálico en un aeropuerto, probablemente observó un producto fabricado mediante Coil Coating. Asimismo, muchas fachadas industriales mantienen colores vivos incluso después de décadas de exposición solar gracias a este proceso.
A diferencia de la pintura convencional, la mayoría de los sistemas metálicos de alto estándar no reciben pintura después de la fabricación. Por el contrario, el proceso comienza antes de la conformación del producto. Las bobinas metálicas llegan a la planta ya preparadas para recibir el revestimiento industrial.
En este artículo, explicamos cómo funciona el proceso Coil Coating y por qué representa una de las soluciones más eficientes para proyectos que exigen alto desempeño y larga vida útil.
El Coil Coating es un proceso industrial continuo y automatizado para revestir bobinas metálicas de aluminio o acero. Durante la producción, la línea desenrolla el metal, limpia la superficie, aplica tratamientos químicos, pinta el material y realiza el curado térmico. Finalmente, la bobina se enrolla nuevamente.
Gracias a esta secuencia continua, el sistema garantiza un control de calidad muy superior al de las pinturas aplicadas manualmente o por pulverización.


La adopción del Coil Coating ofrece diferenciales competitivos que impactan directamente en la estética y en la vida útil de la obra:

La durabilidad de un revestimiento metálico no se mide en meses, sino en décadas. Y Refax cuenta con más de 40 años de experiencia en pintura Coil Coating.
Tenemos obras instaladas hace décadas que, hasta el día de hoy, mantienen un excelente estado de conservación, demostrando que la inversión en un tratamiento de superficie superior es lo que garantiza la integridad estética y estructural de cualquier proyecto arquitectónico.
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